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miércoles, 28 de abril de 2010

De 15 en 15


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“Por su seguridad mantenga la calma, el evento comenzará en 15 minutos.” Esta fue la petición que se hizo después de una hora y media de retraso. La gente se mostraba impaciente ante la falta de seriedad por parte de los organizadores del concierto de Arctic Monkeys.
Indiscutible, cuando pagas por un boleto esperas que el espectáculo empiece a la hora fijada en él, por mucho, media hora más tarde. Cuando llegué a la explanada del Estadio Azteca noté un montón de caras largas, escuché rechiflas y demasiados comentarios enardecidos. No era para menos, ya que desde su debut la banda cuenta con muchos seguidores en el país.
La gente que tenía boleto para la sección preferente tuvo que esperar mucho tiempo antes de entrar, la fila era enorme y nadie revisó las entradas, en consecuencia, hubo muchos colados y el sobrecupo en la “privilegiada” zona no tardó en suceder.  El público se amontonaba y quedaba presionado contra la valla de seguridad, al poco tiempo salió alguien del staff a pedir que se hicieran para atrás, imposible ir contra la física. Minutos después “elementos de seguridad” salieron a poner orden, tampoco lograron mucho.
Apagadas las luces Alex Turner, frontman de la banda, agradeció por la paciencia y comenzaron con “Dance Little Liar”. Se les notaba poco animados, posiblemente a raíz del retraso. Sin embargo, hubo momentos altos, “I Bet You Look Good on the Dancefloor”, “Brainstorm”, “When The Sun Goes Down”, “Flourescent Adolescent”, causaron gran emoción, y una buena respuesta ante la impaciente audiencia que después de todo cantó y bailó los éxitos de la banda. 
En el comunicado oficial de Ache Producciones se ha difundido que el grupo abridor, Sleepy Sun, ofrecerá un concierto gratuito con fecha y hora que confirmarán después. A su vez justifican el aplazamiento debido a la mala operación del proveedor de barricadas; argumentan que fue un gran setlist el que ejecutó la agrupación y que no hubo problemas con el audio y el video durante el show.
En lo que a mi concierne, es responsabilidad de los organizadores prever y proveer las medidas de seguridad adecuadas ante un performance de esa magnitud. Intuyo que no es proporcionalmente justo esperar dos horas o más y recibir a cambio una hora de actuación. Finalmente el audio tuvo fallas, hacía falta volumen y en cuanto al video la pantalla del lado derecho (de frente al escenario) dejó de funcionar varios minutos.
Al final, las mismas caras largas, los comentarios enardecidos, y un sentimiento de decepción ante una pésima organización y una actuación que pudo haber dado más. 

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Reseña, Röyksopp Vive Cuervo Salón (Hongo de euforia)





Algunos esperábamos su visita desde el lanzamiento del primer álbum, pensabamos que Sonofilia 2009 lo haría posible pero fue la capital la que los recibió con una excelente entrada. Tal vez éste sea uno de los textos más complicados de escribir, ya que soy fiel seguidor de su música. Aún así trataré de transmitir lo que vi antes, durante y después de su presentación.
Faltando diez minutos para las nueve de la noche llegué al Vive Cuervo Salón (odio ese decirle así, me gustaba más el entrañable nombre de Salón 21) y pude notar que ya habían muchas personas esperando entrar o preguntando por el risible precio de la reventa que iba de los 2 mil a los 3 mil pesos. Mi nombre estaba apuntado en una lista de invitados y/o ganadores de entradas para el concierto. Logré pasar sin complicaciones y pensé en mi fortuna al haberme ganado los últimos boletos que dieron en Ibero 90.9
Ya dentro del salón algunas personas estaban decididas a obtener un buen lugar para ver el espectáculo, se dirigían a la pista para adentrarse lo más posible y así conseguir el sitio adecuado; otros nos encontrábamos dispersos en los alrededores viendo las playeras o comprando una cerveza para calentar motores. Después de los DJ’s las luces se apagaron y Tobjorn Brundtland y Svein Berge aparecieron en el escenario. “Röyksopp Forever” fue la primera melodía, abrieron con algo tranquilo para dar paso a “This Must Be It”, que explotó la emoción de muchos asistentes que brincaban, bailaban y coreaban junto con Anneli Drecker, actriz paisana del dueto y vocalista del grupo Bel Canto.
Siguió “Remind Me” (Someone Else’s Radio Remix) que se encuentra en el single de la misma canción, una versión más movida que la original, dejando ver que la música que tocarían llevaría esta tónica bailable. “Happy Up Here” llenó de alegría a todos, incluidos quienes recién conocen a este dueto, ya que fue el primer track del disco Junior que sonó en la radio. Así continuaron con temas pertenecientes al álbum antes mencionado, la ansiosa “Tricky Tricky”, la calmada “You Don´t A Clue”, donde la teatralidad de Anneli fue evidente; cada verso cantado también fue actuado. Dando paso a la imperiosa ejecución de “Alpha Male”, una de mis favoritas del álbum The Understanding.
Svein se convirtió en un robot rojo que tocó y cantó al lado de Drecker, “The Girl And The Robot”, fue de las más aclamadas. Retrocedieron en el tiempo y llegó el turno de “Eple”, la nostalgia afloró, los rostros se iluminaron y los gritos al unísono se transformaron en saltos frenéticos que dejaron sin aire los pulmones de más de uno. Concluida esta canción los ánimos se calmaron y los músicos hicieron gala de la habilidad –de la que antes ya había hablado- de manipular nuestro sentir. Una versión de “What Else Is There” más tranquila y ambiental que la original fue prueba de ello.
No sólo las caras de la asistencia expresaban felicidad, también las que estaban arriba del escenario. En varias ocasiones Brundtland y Berge se mostraron emocionados, el “calor escandinavo” se hizo sentir en repetidas ocasiones ya fuera porque Tobjorn gritara “chingón” y agradeciera en español o porque Svein bajara a cantar y bailar con los afortunados cercanos a la valla de seguridad.
Las canciones siguieron y “Only This Moment” fue la última antes del primer encore. La sorpresa de la noche llegó, Svein Berge preguntó si reconocíamos lo que tocó en los drumpads. Sonaba a hip hop, dijo que irían al inicio y pronto nos dejamos llevar por el primer track del álbum debut de este dueto, “So Easy” causó sorpresa y fue coreada con gusto por la audiencia. Durante la pausa escuché clamores, algunos insistían gritando “otra, otra”, varios más vitoreaban “Röyksopp” y hubo quienes gritamos “Poor Leno”, ¡deseo concedido! La euforia nos invadió y me entregué al oscilar de la masa, grité como en pocos conciertos y levanté los puños en señal de agradecimiento. Aún siento esa emoción al momento de escribirlo…
De nuevo calma, un respiro después del implacable baile que ocasionó la petición. El segundo encore trajo “Fat Burner”, que conserva una estructura parecida a “Alpha Male”, de hecho comenzó con una secuencia lenta que fue aumentando de velocidad para hacernos mover los pies casi por inercia, el mismo efecto que causó la canción antes mencionada.
Lanzada la última bomba el “hongo de humo” se despidió aventando algo de la parafernalia que usaron durante el show. Cesó la música y la gente se veía feliz y cansada, se escuchaban palabras y frases como, "increíble", "me encantó", "se pasaron de ¡$••”%", mismas que tal vez sean insuficientes y que usaré para describir uno de mis mejores conciertos del año. Espero que el complemento y antónimo de Junior tenga gira y visite México.


miércoles, 7 de octubre de 2009

Röyksopp, calor escandinavo


Por extraño que suene, en ocasiones, el frío puede brindar una extraña calidez. Quizá sea el estado límbico en el que uno se encuentra inmerso cuando escucha la música de este par de noruegos que saben bien como hacerte pasar de un estado anímico a otro.
Del downbeat al synthpop pasando por muchas otras etiquetas como: chill out, meadtempo, house, trip hop, electro y otros nominalismos exigidos por la crítica en distintos momentos, el dueto conformado por Tobjron Brundtland y Svein Berge ha presentado tres álbumes, siendo el primero de ellos (Melody A.M. 2001) el más vendido y laureado.
Estos nórdicos se conocieron en el colegio en la fría ciudad de Tromso a principios de los noventa, cuando apenas experimentaban con sintetizadores. Influenciados por su compatriota Geir Jenssen mejor conocido como, Biosphere casi firman con R & S Records, pero no fue hasta 1998 que decidieron conformar su proyecto sonoro.
Grabaron varios singles con el sello local Tellé y posteriormente Wall Of Sound y Astral Werks se encargaron de su primer disco de larga duración del cual se desprendieron algunos sencillos como "Eple", "Remind me" y "Poor Leno", indispensables en las vastas compilaciones de chill out de los primeros años del nuevo milenio.
Con el camino allanado y después de vender un millón de copias de Melody A.M. el dúo acompañó a Moby en su gira promocional del álbum “18”, a su vez enloquecieron Glastonbury 2003 y 2005. También ganaron un premio a mejor video en los MTV Europe Music Awards por "Remind Me", fueron nominados como mejor grupo en los Brit Awards, y han colaborado y remezclado a una larga lista de artistas, dentro de los cuales figuran: Beck, Coldplay, The Streets, Felix Da Housecat, Queens Of The Stone Age, Mike Oldfield, Kings Of Convenience, Karin Dreijer Andersson (The Knife) entre otros.
Su sonido ha cambiado del primer álbum al último, empezando con un estilo experimental que recordaba a Bords of Canada; climas helados, voces etéreas-incluyendo la de Erlend Oye-, y un beat destinado al final de una fiesta… tal vez en el bosque. En julio de 2005 salió a la luz The Understanding que a mi parecer se inclinó por la nostalgia de los ochenta y los setenta sonando en ocasiones un poco disco, sin duda un sonido más ligero que el de la entrega que antecede a este trabajo, sin embargo, hay tracks como "Alpha Male" o "Beatiful Day Without You" que se alejan del tono lúdico de las otras canciones.
En marzo del presente año nos entregaron Junior, el disco de las divas, con colaboraciones de Karin Dreijer, Lykke Li y Robyn. Pop estilizado con mucho sintetizador y algunos reflejos de los dos álbumes anteriores, conservando esa combinación entre temas que podrían ser tocados en una fiesta o algunos de plano introspectivos, confinados a la escucha solitaria; no tan ajetreada.
Promocionando esta última producción, este dúo hará una parada en Guadalajara el 21 de noviembre en el festival,
Sonofilia, para regalarnos un acto en vivo de los que según he leído y escuchado, se convierten en celebraciones enormes que pueden voltearte de cabeza o detener el movimiento para sólo apreciar la mística de sus atmósferas.
Creo que escuchar a Röyksopp resulta oscilar entre la ambivalencia de lo triste y lo feliz, un estado semejante al delirio, pero no por causa de alguna enfermedad o “malviaje”, sino porque -como lo indica la traducción del nombre del dueto al castellano- te fumaste un hongo en el camino. Espero que este viaje no se detenga y siga dando de que hablar.